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lunes, agosto 30, 2010

MIRÁBAMOS BAJO EL PUENTE

Mirábamos bajo el puente
nuestras cabezas vacías
se reflejaban en las aguas
teníamos los ojos heridos
sangraban tiñendo rojo
el río hacia oscuras cavernas

no sabíamos nuestros nombres
sin embargo nos teníamos
unos a otros solamente
como almas que fluyen
en el hades o torbellino
entre el cielo y el infierno

habíamos sido tal vez
acechados por fieras o
torturados por asesinos
subsidiados por el estado
o bien era ilusión y esto
una juerga de fin de semana

pero teníamos enormes
cicatrices como de años
parecían luchas devastadoras
o simplemente rutina
marcas del suicida al borde
de su propia tina de baño

nos llamaron desde alguna
parte éramos entonces
esquizofrénicos tal vez
encerrados como en los
antiguos hospitales alejados
de la gente sana y la vida

decían nuestros nombres
pero nosotros no teníamos
ninguno quizá en un fiero
pasado o en otra existencia
fuimos personas de carne
y hueso comiendo en mesas

trataron de arrancarnos de
cuajo la piel las uñas los ojos
pero estábamos ciegos
y nuestras pieles eran
las sombras nuestras uñas
pinceles para pintar los muros

así fue quizá como nos fueron
olvidando nunca más escuchamos
siquiera el sonido del agua
que se iba llevando año tras año
la sangre que nuestros vacíos
ojos vertían como cataratas

jueves, agosto 19, 2010

CONSTRUYAMOS UN ARBOL

Construyamos un árbol más alto que el Burj Dubai
las hermosas muchachas bailarían como espuma en sus hojas
templadas por el rocío y el sol de la tarde

escucharíamos lejanos acordes de una canción de la infancia
(dormiríamos como niños sobre los dedos de las gruesas raíces)

Tocaríamos el cielo azul

Millones de aves del paraíso harían sus nidos
(Yo comería los frutos de ese árbol y ella bailaría para mí)

Beberíamos el néctar alcohólico de sus flores de azahar
la sangre brotaría roja entre sus pliegues
(leeríamos hasta hartarnos la Iliada y la Odisea y el Apocalipsis)
(Yo bailaría para ti mientras tú comes sus frutos)

Como caracoles treparían los niños que hemos procreado
harían la guerra a palotes amantis religiosas orugas y murciélagos
elaborarían sofisticados pasajes túneles iluminados por magnetar
uno de ellos sería mago y una de ellas una hermosa sacerdotisa
(Yo comería de tu fruto y tú del mío)

sentiríamos envidioso al viento batir sus enormes ramas
el mar se vería como un puntito azul en un inmenso cosmos verde
las pirámides de egipto teotihuacán camboya un juguete
los aviones colgarían como florituras navideñas
reiríamos como en los circos con tanto animal atrapado
los años nos darían el poder sobre ángeles y demonios
(Tú comerías mi fruto mientras que yo el tuyo)

viajaríamos más allá de las estrellas

la lluvia mojaría nuestros desnudos cuerpos como marsopas
hundiéndose en los empozamientos y festejaríamos carnaval
con efusión de flores amarillas rojas azules naranjas violetas
(Nuestros hijos harían la guerra a enemigos imaginarios)

Tú volverías de un pueblo extrañísimo como Arisbe

jueves, agosto 12, 2010

LA BESTIA

la insana bestia
como de mi piel como un ácaro
pone su pie fétido
cuando el día es un anciano
y le gusta
perseguir a su sombra
arrebatado de ira
su labia es gangrena pura
masas de pus vertiéndose
por los poros de la urbe
caramelos de heces
alimentando a su prole
almíbares de moco verde
saltando en las rocas
manjares de bilis
estallando de su pecho
feliz da sus grititos de orgullo
al ver correr sangre verdadera
la bestia se pavonea en las plazas públicas
y la condecoran gerentes y presidentes
goza como una tía solterona
cuando atrapa una moneda
y va al mall a comprar
whisky y tecnología
usa la memoria
como un patrón para reducir
a su víctima
y los silogismos
para embaucar
a los gusanos las plastas y los marranos
lídiar con ella
es batalla perdida
la protegen Dios y el Diablo
la gran bestia
se ríe de todos nosotros

jueves, agosto 05, 2010

SOÑÉ UN MITO

He soñado nuevamente
sobre un mito
las nubes blancas se abrían
pariendo a Neptuno
el sol se había puesto rojo
miles de caracoles giraban
en un torbellino
un fondo negro
sostenía ese paisaje
tú bebías
café con coñac
sentada en un taburete
mientras leías
un tesauro
quizás para llenar el tiempo
o por un afán investigativo
la soledad eso sí
era inmensa
tu tristeza me hacía
pensar
en los mares de Iquique
cuando era niño
todo esto ocurría
dentro de una esfera
de cristal
en la que yo me reflejaba
con los codos apoyados
en el alféizar
absorto contemplando
un horizonte blanco
con cúmulos grises
y estratos naranjas
tanto el horizonte
las nubes y yo
éramos huéspedes
perpetuos
al interior de una bolita
que los días domingo
una chica hermosa
por azar
presenta al notario
aunque nunca nadie
gana nada