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domingo, noviembre 28, 2010

ABANDONAMOS LAS CALLES DE PIEDRA

Por el momento el día se abre
como una piedra en el desierto
las calles están vacías y el aire
arde con una flor negra al centro

Alguna vez caminamos por esas calles
y nos pareció inasible el destino
Juzgábamos que nunca saldríamos
de nuestras fuertes casas de paja y barro

Si tú miras al fondo de la noria
el oro y el jade brillan como soles
los ídolos permanecen descabezados

Hace mucho tiempo atrás los abuelos
contaban historias maravillosas y nosotros
jugábamos a pie pelado en torno al pozo

lunes, noviembre 22, 2010

CIEN VECES NO

Cien veces No
Los cisnes interrogan el sepulcro
Cien veces No

Cien veces No
Miles de rostros de Narciso en la Fuente
Cien veces No

Cien veces No
La noche colgando de un paracaídas
Cien veces No

Cien veces No
Dentro del tiempo crece una flor negra
Cien veces No

Cien veces No
La nostalgia es una tía loca
Cien veces No

Cien veces No
Hay un puente entre el átomo y el sol
Cien veces No

Cien veces No
Tu risa en un espejo sobre una nave fenicia
Cien veces No

Cien veces No
Un toro negro en el monte arde como una pira
Cien veces No

Cien veces No
El fuego ha muerto el agua luto del fuego
Cien veces No

Cien veces No
El océano como sueño el sueño como océano
Cien veces No

Cien veces No
El hambre es una niña junto a un buitre
Cien veces No

Cien veces No
El mundo es la feria de los mercaderes
Cien veces No

Cien veces No
La ilusión sigue siendo la alquimia del PoetA
Cien veces No

viernes, noviembre 19, 2010

LA MORTALIDAD

Tal vez nunca pueda encontrar
lo que la muerte se llevó un atardecer:
Yo escuchaba una vieja canción.
Estaba distraído golpeándome la sien con un lápiz.
No me di cuenta cuánto avanzó el día.
Había sido una alegre jornada sin mayores sobresaltos.
Estaba tranquilo. Bebía una cerveza. Me gustaba el sol.
Había leído el diario y lo había arrojado a mis pies. Sobre
una mesa había un cuaderno abierto.
Me había transformado con los años en un hombre bastante
práctico. Contaba las monedas antes de gastarlas. Era una
buena técnica para asegurarme fin de mes. No quería
nada más de la vida: Leer bajo el sol, beber, estar tranquilo en casa.
Eso era todo. ¿Qué más podía pedir un hombre como yo
de sesenta horas semanales de trabajo? Nada. Los sábados
eran un regocijo. Yo y mi familia, nadie más. Yo y mi soledad.
Por eso tal vez nunca más pueda encontrar lo que la muerte
se llevó esa tarde. Tal vez nunca más vuelva a ser el mismo
tipo sentado en su poltrona dejando pasar los días de la vida.

lunes, noviembre 15, 2010

SERES HECHOS DE TIEMPO

con una rapidez impresionante
los años nos van dejando atrás
gritas una y otra vez encerrado
en tu cuarto y te ríes de buena gana
al final es lo mismo que ver pasar
una nube -mentirse no comprándole
pilas al reloj no es buena táctica-
o una ola que ya nunca más existirá
La rutina tiene eso que permite
jugar, al reiterarse, con la eternidad
pero al final te agobia y solo piensas
como nosotros en el modo de torcerle
el brazo a tu destino y salir disparado
como un cohete a ninguna parte
aunque nosotros hemos apostado
por algo que consideramos mucho mejor:
permanecer largas horas en una piscina
y ya ancianos volver a comenzar -infantil
¿no?, pero a lo menos nos hace soñar
que somos una interesante ilusión
al borde del abismo del tiempo o que
simplemente somos seres hechos de tiempo

domingo, noviembre 14, 2010

MUJER RECORDANDO UNA TARDE PLACENTERA DE OTOÑO

Naufragaste en el Arethusa
y te llevaste mi amor
al fondo del mar.

Ni las cuerdas ni los gritos
ni Dios pudo salvarte.

Te ahogaste como un perro
en el Arethusa.

Y ahora un recuerdo amargo
recorre mis tardes
placenteras de otoño.