Vienes distraída pensando en tres versos
de Salvatore Quiasimodo
sin un rayo de sol que te deslumbre;
los versos sí te tienen deslumbrada.
Con ocasión de mi cumpleaños, traes
entre tus manos un paquete color azul
y los restos de una botella de vino.
Sueles no beber vino, pero los tres
versos, los tres versos te provocaron
la necesidad de beber en la calle.
No sé cómo destapaste la botella
si ni empujando con mi pulgar
pude un día, me dices que la vida
tiene sus encantos y eso es todo.
Te olvidas del paquete azul
y nos terminamos de beber el vino.
Son tres versos, me dices, tres versos
que concentran, sí, concentran todo
tipo de existencia, eso no es natural,
eso es la espantosa revelación
que sí, Salvatore, hay otro mundo.
Santiago, otoño, 10 de mayo de 2026