Lo sé, es una idiotez, pero no puedo vivir
un segundo sin amanecer escuchando a Beethoven
aunque paso gran parte del día
sin prender una radio o un computador
pero debe escucharlo para que mi vida
no se hunda más aún en el caos
Las caídas sueles ser fatales sino
nefastas también, no hay caída que pueda zafarse
con tanta facilidad y encaramarse otra vez
por alguna escalera a algún cielo teñido
Beethoven es mi paracaídas, sobrevivo
con dosis de sus sonatas, sus tríos, sus cuartetos,
más aún cuando voy cayendo sin lograr
aferrarme más que a unas fantasmas
notas musicales que organizan el caos
Beethoven, no otros, pues he probado
atacar la tristeza con Erik Satie, la ilusión
con Bach, el entramado de la angustia
con Vivaldi, pero no, ahí está Beethoven,
no me preguntes por qué, no tengo idea,
podría decir como el luso que yo no tengo
filosofía sino sentimientos, puede ser eso,
no lo sé, pero lo cierto es que cada mañana
a lo menos por un segundo, necesito
urgentemente mi paracaídas para no tocar
fondo y sentir todo mi cuerpo estropeado
sobre las formas simuladas de la incerteza
Santiago, 14 de mayo de 2026
No hay comentarios.:
Publicar un comentario