viernes, febrero 29, 2008

UNA NOTA PARA MI HERMANO GUILLERMO

hay que escarbar al fondo de uno para dar con un sentido
buscarse en el centro mismo de uno a donde uno mismo
se tiene olvidado y solitario
el mundo sigue andando
la gente sale a las calles
comen, llevan a sus niños al zoológico
dan una fiesta
los pájaros igual cantan sus canciones
los perros molestan en las esquinas
la niñita de enfrente ya es toda una señora
un barco se hundió
otro fue lanzado desde el astillero
los cangrejos filosofan cuando las olas los revuelcan
el cielo está bello
un sol oscuro camina entre las nubes
la ciudad se levanta
la ciudad se acuesta
hay una estrella molestando en el vértice de la ventana
una cerveza helada espera en el refrigerador
alguien se asombra bajo un árbol
tú caminas por avenida matta
estás silencioso
tú caminas por la avenida de tu corazón
adentro de ti te esperas
solamente tú sales a recibirte
cuando das con la puerta de tu vida
adentro de tu corazón otra vez eres tú
tú niño
tú hombre
tú anciano
adentro de ti mismo estás tú
al fondo de ti mismo no hay más que tú
que abre su boca y te da la respuesta
afuera el mundo sigue andando
una niña se levanta
otra enciende una vela en madrid
un hombre se mira al espejo
otro comenta el diario
si giramos al revés
se caen todos los seres del mundo
y vueltos de cabeza
damos con nuestras propias sombras:
nuestros ancestrales fantasmas
nuestros demonios
nuestros ángeles
un ángel te mira del velador
y se ríe
un demonio se come la cola
y se ríe
una cucaracha sale a dar una vuelta por el mundo
y se encuentra con su doble en un mac'donald
yo salgo de mi casa
y saco una fotografía a mi sombra

sábado, enero 19, 2008

Detrás de los espejos

1

nadie brilla ya
míralo
míralo fijamente
han perdido su color


2
alguna vez
se pasearon por la city
ahora tienen el cuero podrido
y miles de balas en el pecho

3
los amábamos
pusieron su rúbrica
estábamos solos
y volaron muy lejos

4

quizás a guatemala
o al cairo
o se fueron a buenos aires
pero de ellos
no supimos nunca más

5

un beso retratado quedó de ellos
se amaban
o quizás el odio
los hizo amarse
se amaban
pero se odiaban

6
en tu cuarto solitario
mi ser palpitaba
tú estabas sola
tú eras mi cumbre

7
te odié y te amé
te amé y te amé

8
luego llegó ella
caminó
sobre las nubes
y ya nunca más pude ser el mismo

9

el tiempo se había convertido en Inés

miércoles, octubre 03, 2007

POEMAS AL PASO: IN MEMORIAM

Es la primera vez y quizá se transforme en un vicio
que escribo directo en este blog, un grupo de poemas
que no sé cómo serán ni menos lo que tratarán.

A LA MEMORIA DE MUCHA GENTE QUERIDA Y DE MI ABUELO.

1

Hay parte de un cuerpo derretido en trozos de hielo
y sustancias que se pegan a los rincones

2

patrañas en los mares
colas de camarones
hilos de las costumbres

3

la calma una vez se fue boca abajo
los silabarios se leen en las esquinas
y un tráfico de emanaciones superfluas
se viene a pegar en las entrañas

4

la muerte es un tema predilecto:
la muerte de aquellos señores de las minas
ubicuos en su naturaleza de la masacre
indistintos de la tierra
beben su té y meriendan con el asesino

5

los crímenes los disfrazan muy bien de fiestas
todos los domingos los carnavales eran el ritual
que unía a las viudas y sus huachos endebles

6

vítores y tambores a la hora del crimen
la muerte por la espalda
o la traición eran sus numeritos preferidos
a la hora de su té con tostadas

7

a la misma hora de eliot en su tierra baldía
ellos idolatraban la locura y la sodomía
a fin de enaltecer los altares a donde un dios idiota
les santiguaba las armas

8

Nunca un dios estuvo más cerca del infierno
un dios infernal si queréis atisbando la mala sangre
los cuentos de terror con que se iba cubriendo la escuela
ellos la pintaron de azul y gris ellos la pintaron de laguna
mar desierto escolares bulliciosos perseguidos por fantasmas
los cuentos de terror no fueron nada el día de la masacre

9

si alguien escucha aquí oirá tal vez la bisagra
que aquel día se puso a cantar desolados himnos
niños con globos rojos niños con globos azules
un tren cargado de nenúfares hacia un desierto de sueños
un pozo una quiromántica un sastre un chino en la pulpería
si escucháis aquí tal vez sientan el hielo de la cabeza muerta

10

mucho oropel para un territorio que se ha ido cubriendo de fábulas
tremendas cantatas al vacío de las calles
inmensidades de voces sonando hacia ninguna parte
el desierto se traga todo incluso esa lágrima que salió de un niño muerto
incluso la memoria de la lagartija al borde del abismo

11

no te sueñes ya más
no te busques en desiertos paridos
la ciudad crece dentro de un cangrejo
las oscuras emanaciones de ácido se vienen a poner en tu mente
y es como si actuaras por primera vez en un teatro vacío
al centro mismo de Santiago Humberstone
déjate de soñar y pinta tu desierto adentro de tu párpado
y sueña tu mujer y sueña tu hombre
y búscate en la losa en los huesos inscritos en una tabla
virtual de los arqueólogos
hombre mujer o niño
tu cara está puesta en una nube
que el viento arrastra más allá incluso de la historia

12

si tal vez hay un sacrificio
si tal vez hay una inmolación
es tu cuerpo allí expuesto a las hormigas
tu cuerpo cubierto de cal
una vez más tu cuerpo intentado para el olvido
un cuerpo que debió emigrar hacia zonas oscuras
un cuerpo que nunca debió haber aparecido en las noticias
y eras tú allí en tu desierto en tu sombra en tu cifra

13

el pederasta pensó ocultar su sadismo
enmermelarse de discursos
y pasear eternamente a su mastín en una foto
detrás de su cruz un dios infernal destapaba botellas de champaña
y compartían el pavo y el vino de navidad
la cama adonde alojaba un cuerpo traslúcido y hemofílico
niños de distintas razas cubrían las paredes de su cuarto
el hombre se tenía tanta fe que incluso a los obreros
mintió en su tropelía
nunca la imaginación fue más pobre que ese metro de concreto

14

Un cuerpo sobre un trozo de hielo en el desierto
es un pájaro escarlata como un misil metiéndose
adentro de la memoria

15

Un cuerpo sobre un desierto de hielo azul prusia
es un caballo desbocado en la negra noche

16

Un cuerpo sobre un sueño en un desierto florido
es un tigre veloz surcando en solitario las entrañas de la tierra

17

Un cuerpo sobre la cima de una montaña en el desierto
es una memoria perpetua altar de los sacrificios

18

está inscrito en alguna parte del cielo
o en algún libro de los mortales:
Nadie nadie puede borrar la ignominia
incluso la cal que trabaja para la muerte
puede con toda su armada dejar de ser
una paloma blanca manchada de sangre.

19

Veintiuno son los golpes
veintiuna las olas que azotaban las costas del norte
veintiuno los dolores tratados como carne de lobos
veintiuno los niños y las niñas y los abuelos y las abuelas
y las iglesias que se ponían a bostezar y los santos
escondidos en sus madrigueras y los terrores
que corrían dementes por las calles y los jotes
desolados en sus misterios y los cormoranes vacíos
saliendo de naves fantasmas y los gritos perforados
en pueblos derruidos y las mañanas frías con un abuelo enfermo
contando historias de sangre de su padre en la masacre
del niño ileso bajo los cadáveres del hombre lanzado junto a los muertos
y que luego salió caminando rumbo a una taberna
de la madre que murió aguardando el número del nicho de su hijo
que nunca existió en los registros de la morgue
de la viuda que tuvo su ojo muerto pintado de guerra triste
del anciano que soñó al nieto libre del espejismo del desierto
del lobo marino tatuado con el laberinto de la negra noche

20

un cuerpo en el desierto es un beso amarillo de la muerte en la boca del soldado
un cuerpo en el desierto es tu nombre trastornado puesto en una calle de Londres
un cuerpo en el desierto es un confín de similitudes arrancadas a la muerte
un cuerpo en el desierto es la vergüenza disfrazada políticamente correcta
un cuerpo en el desierto es la miseria el abismo la insanía la bastardía de un pueblo
vendido una y otra vez como mercadería barata en los mercados persas del orbe
un cuerpo en el desierto es bello si eres tú con tu boca tu pala y tu ojo en el poema de Vallejo

21

de la memoria la evocación y el recuerdo
de tu presencia en las calles de iquique
de tu largo viaje hacia las poblaciones de Santiago
la victoria la legua la bandera cardenal josé maría caro
de la larga historia de crímenes relatadas por patricio mann
del cine los poemas las canciones y las cantatas
Escuela Santa María de Iquique
en tu nombre los hijos de los parias los obreros
sus mujeres y sus niños los abuelos las abuelas y los tíos
tú mismo que enarbolaste más de una bandera
tú mismo que hiciste un poema
tú mismo que pintaste más de un cuadro
tú mismo que te fotografiaste en las salitreras
tú mismo que soñaste con fantasmas
tú mismo que más de un registro hiciste en la pampa
tú mismo que traes pan frutas yerbas mermelada y té
tú mismo con un kilo de arroz te pusiste a jugar
con las olas del mar que nunca más verías
sino en la memoria de todos los muertos
de la Escuela Santa María de Iquique.


(Escrito al pasar y muy rápido hoy 03 de Octubre de 2007 a pocos días
que se cumplan los cien años de La Matanza de la Santa María de Iquique.
Para esa gente, para aquellos jóvenes, esos niños, para esas mujeres,
para todos ellos que quisieron ser y no fueron y están siendo, va mi memoria,
mi ritual de escritura, mi homenaje. Desde aquí, desde Santiago un iquiqueño
más os brinda un saludo.)
(Este texto puede sufrir muchos cambios posteriores.)
(Aumentado 19, 20 y 21, el 04 de octubre de 2007)

viernes, septiembre 21, 2007

SOBRE EL TIEMPO

Tal como vivimos, el factor tiempo se ha ido trasnformando en un bien escasísimo. Nadie tiene tiempo. vivimos atrapados en la cárcel del tiempo o tenemos encarcelado a Cronos para pretender instrumentalizarlo a nuestras anchas. Alguna vez escribí este poema:

TIEMPO.

Botes en la orilla.
Viejos pescadores
Perdidos
En el humo.
Fugacidad.
El
Aire
Oprime
Las
Manos.

El tiempo ha detenido
Su caravana.
Ahora retoma
Su camino de libertad
Lejos
De
Cronos.

Ahora se cubre de nieve el mar
Y sus pescadores en la orilla
Muertos.



Aludía, a través de estas palabras redactadas el año 82, a la vieja idea del tiempo apropiado por los seres humanos transformado en instrumento. El poema intentaba una descripción del instante simbólico de la liberación del tiempo. Y, en consecuencia, la desaparición de una "raza" fundada en su efecto más inmediato: el transcurso. Cronos como símbolo del tiempo atrapado, tiempo domesticado. El mito de Cronos es la domesticación del tiempo por los humanos. Triunfo de la razón. El tiempo doblegado. Un tiempo mítico doblegado fecundo cuando la humanidad iniciaba su ciclo. Tiempo mítico que persiste en los campos. Para este 18 de septiembre, día de celebración de la Independencia de Chile, me fui con mi familia al campo. Para mis dos pequeñas hijas, el tiempo fue infinito. Un día eran mil días de la Capital. ¿El tiempo liberado? El tiempo mítico ilusión de perpetuidad. El tiempo fecundo que para todo alcanza, incluso para soñar. Para dormir como si el tiempo no existiese, "a pierna suelta", diría Lihn, el poeta(1969, 25). Allí, en el campo, el tiempo tiene otro desarrollo, o la raza temporal alimenta al tiempo con otros ritmos. Nadie se apura. Todos se saludan, conocidos y desconocidos. Rememoro mis antiguas vacaciones en la ciudad de Iquique. una vez escribí que el tiempo se había detenido allá. La ilusión del tiempo detenido. Yo no estaba. Desaparecía un largo año y al retornar al puerto, percibía todo igual: tiempo detenido, burda ilusión, el tiempo subrepticiamente transcurría ídem para todos. El abuelo de mi buen amigo Gallegos ya no estaba. Mi madre hizo abandono del mundo. Un gran amigo, Ricardo Tello, el lobo estepario, Harry, como lo había denominado, con un poco más de curenta años, también hizo uso de un asueto permanente lejos del aquí-ahora. El pequeño puerto de Iquique con su tiempo detenido había dado paso a los ciclones de la urbe, aunque mantiene en sus rincones ese como estado permanente del tiempo, como si el tiempo en esa ciudad costera nortina chilena fuese también iquiqueño: todo el mundo, creo, duerme la siesta. El mar hace sus acrobacias frente a nanas con niños en brazos, mujeres estirándose no se sabe si para ser más largas o flexibles como las olas, hombres pescando lenguados, los infaltables cimarreros de siempre besándose con los pies hundidos en la arena y los dedos crespos como cangrejos, viejitos y viejitas leyendo, fumando, caminando, trotando, oficinistas que no se sabe por qué, pero están ahí, frente al espectáculo marino, sentados sobre la arena con un paquete en una mano y el saco de vestir lleno de migajas de algún dulce inefable, una luna, por ejemplo, o un chumbeque, quién sabe. A nadie parece importarle el tiempo. El tiempo se detuvo. No hay jefes, no hay esposas, no hay el hombre de la casa gritonéandolas a ellas, no hay "cabro chico" que ir a buscar a la escuela, no hay inspectores de colegios, no hay profesores, no hay un entrenador que, con cronómetro en mano, diga: ya, te alargaste cinco minutos una pierna, ahora la otra...nada...el tiempo se ha esfumado...el tiempo en el puerto se ha detenido. Pero sabemos que no es así, es sólo ese tiempo mítico fecundo como que para todo alcanza, porque luego ese oficinista lleva el paquete al correo, la nana regresa a preparar el almuerzo, los cimarreros se devuelven a sus colegios para que el bus amarillo se los lleve de vuelta a casa, el hombre que pesca un lenguado no pescó ninguno y vuelve a su jubilación militar subiéndose al auto para "taxiar" toda la tarde, los viejitos y viejitas se alegran por una mañana más frente al mar y el mar sigue con sus piruetas un poco más vertiginosas como si el tiempo no hubiese transcurrido, como que aquí no ha pasado nada. Mis hijas en el campo lo pasaron de maravilla: no hubo papá llamándoles la atención y apúrate que vas a llegar tarde al colegio, ni mamá, ya, son las seis y media de la mañana, a levantarse, a la ducha, ni profesora ni campanas o timbres, ni nada. El tiempo también se les detuvo. El tiempo mítico fecundo alcanzaba para todo: comer, jugar, dormir, subir cerros, pasear por la plaza, salir a las ramadas, comerse un anticucho, conversar, sobre todo conversar como si tuviésemos todo el tiempo. En el campo como en las pequeñas urbes el tiempo mítico fecundo por suerte, aún persiste.


En cambio, en la Gran Ciudad, en Santiago, nadie tiene tiempo. El tiempo no alcanza. Hay que hacer miles de cosas y apenas podemos hacer una o dos, con suerte: trabajar y trabajar. Pero, el tiempo es un bien extremadamente escaso. No sé cómo a los grandes empresarios no se les ha ocurrido negociar con el tiempo y, a lo mejor, instalar en pleno centro de la Capital una casona exclusiva para dormir una siesta, no para "echarse un polvo", sino para dormir la siesta, porque el centro ya está repleto de lugares para los amoríos veloces de las grandes urbes, polvos que se van con el viento y se pierden en el olvido...queda la pura satisfacción de la conversación velocísima, más aún ahora con lo del Transantiago, a las diez de la noche tomándose rapidito una cerveza con el amigote de siempre al que se le cuenta lo mismo de siempre y ese polvo olvidable a las dos de la tarde del que ya nadie se acuerda ni siquiera cómo olía el cuerpo del otro en el trance del coito, ni si el orgasmo fue múltiple, simultáneo, extremo o una pura eyaculación sin gusto a nada y luego, vístete rápido que ya son casi las tres, mi jefe otra vez me va a cagar y otra vez me va a chantajear y si no se queda... y no falta el soplón, el marica de mierda envidioso porque ninguna mina lo agarra ni en bajada y...tení que terminar todo esto antes de las cuatro y haz un cheque a la compañía tanto y...la locura...el estrés...y se te olvidó por completo el polvo..y cómo se llamaba el "güevón" y cómo era la "güevona"...¿olía rico?... ¿se depilaba?...¿tenía buen aliento?...el puro olor maldito del jabón del motel que no despista a nadie...y el estrés...y este tipo le puede decir a mi esposo...pero si hace como tres meses que llegamos rendidos a la casa y nada de nada...y una es humana...una siente deseos...una tiene ganas...y justificaciones para allá....justificaciones para acá...y el cabro chico que está repitiendo porque lo tienen hace un mes en la biblioteca porque no puedo ir a las citaciones del colegio...y...ah...no pagué la luz...mi vecino me miró con el caracho porque otra vez le pedí que me pagase la luz y el agua y el tv cable y el teléfono y la cuenta de falabella y almacenes parís y ripley...y la presto del líder..y me tengo que quedar otra vez a hacer horas extras una por la plata y otra porque el tiempo...el tiempo que no alcanza y llega el sábado...a las cuatro de la tarde llegando a la casa más cansado que un guerrero azteca durante la guerra florida...y te acuestas y papá vamos al parque y día domingo feria almuerzo patatín patatán se acabó la semana son las seis de la mañana calentar el auto caminar cinco cuadras para esperar el transatiago o el transnada, en el paradero está la mina de siempre, los tres hermanitos de siempre, la vieja con el perrito comprando pan, la nana que se atrasa como siempre, el auto que no parte, el cabro chico que a última hora hace una tarea...¿y la conversación? ¿Y los paseos al cerro? ¿Y el cine? Y...olvídate de leer un libro...y...no hay tiempo, nadie tiene tiempo, sólo algunos poetas que, como negros gatos de Baudelaire, se alargan, se estiran contra los primeros rayos del sol, observan el tráfago de la urbe, bostezan, dejan el lápiz sobre la hoja en blanco y se vuelven a dormir como si el tiempo no existiese, como si el tiempo por fin se hubiese liberado de Cronos.
Obra citada: La musiquilla de las pobres esferas, Enrique Lihn, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1969.



lunes, julio 02, 2007

POETAS EN HUALPEN.























Estas son algunas imágenes del encuentro de escritores en Hualpén. Luego subiré otras.
Unos poemas que escribí a propósito del encuentro en Hualpén.
No son definitivos. Pero son.

UNA IMAGEN PEGADA EN UN VIDRIO DE UN AUTO


1

La tarde en el viejo barrio
Casas pintadas de amarillo rojo azul naranja
Un poste de alumbrado público
Y el mar

Una sombra por allí pasa
Frágil danza a ritmo frenético

Tal vez los ocasos no estuvieron más tristes
Como aquella tarde en que mi sombra pasaba

Ahora desde arriba te veo danzar
Es tarde es muy tarde un anciano
Se ha sentado a orillas del mar


2

No le debemos nada al mar
He depositado mi tosco cuerpo
Sobre la arena

De lejos escucho
“no te robes los paisajes”

Un cangrejo con traje verde
Aterrorizado se inmoviliza

Con desgano fotografío un horizonte
Que me dolerá para siempre


3

Borrachos danzamos bajo la lluvia
Claro esto fue pura ilusión
El espectáculo estaba en mi alegría
En mi copa de vino
En un cigarrillo ardiendo entre mis dedos
En la poesía que brotaba a mares
Como si se hubiese agrietado una represa

La noche se vino a sentar con los poetas
También lo hizo la lluvia ese momento
Detenido en el Hotel Italia de Talcahuano
4

Las estrellas se apoyan en un árbol
Un poeta mapuche danza y canta a sus dioses
Pájaros invisibles emanando de su boca
Las estrellas se tatúan en un árbol
Un poeta mapuche convoca a sus dioses
El cielo está lleno de agujeros
Las estrellas se han venido a quedar en un árbol
Un poeta mapuche danza y canta a sus dioses
Océanos primordiales se derraman por los agujeros


5

Ella lee un poema
Ella eleva una copa de vino
Ella danza a la lluvia
Ella se divierte entre las olas
Ella canta un tango
Ella aconseja a los niños
Ella lee un poema
Ella sale de su casa
Ella pasea por Hualpén
Ella sonríe a la muerte
Ella se devora al tiempo

Ella lee un poema


6

La oscura noche tiene un ojo verde
Uno amarillo y uno amaranto
Su perfume es el perfume del abismo
Una flor misteriosa inyectada en el océano

La oscura noche veloz cruza los caminos
En Concepción visita a los poetas
Y como en una hecatombe griega
Derrama sus flores perfumadas en ofrenda
A dioses mortales a los que tiernamente acoge
Y ama como ama una madre a su hijo
Como ama una amante a su carcelero

La oscura noche a otras regiones se lleva
Sus legiones perfumadas
Sólo un poeta admira la flor rota
Sobre el negro asfalto
De la oscura noche no queda ni la mirada
7

El tiempo se viste de verde
Y tiene sus ojos como los ojos de un niño azul
Que redacta un poema
Yatiri oceánico el tiempo se anuda la corbata
Toma un kultrún sopla una trutruca danza
En años atrás hubiera conseguido una muchachita
Ahora se sienta sobre la arena oscura de la desembocadura del Bío Bío
Escuchó que una nave naufragó antaño
Se la imagina una embarcación pirata o un galeón español
Con tinajas repletas de sangre
Una familia bajo la leve llovizna negra hace un asado
Comprende a los poetas del Sur
Su humedad su nostalgia sus lluvias sus ríos profundos
Se lía un cigarrillo de tabaco cubano
Inhala y expele el duro sabor en fumarolas
Que se enroscan en las Tetas del Bío Bío
Cree que la vida recién comienza para él
El tiempo se ha puesto a pensar que a lo mejor
De esta lluvia araucana no pasará


8

Un niño cubierto con una cotona blanca
Dijo un poema de José Martí
El no sabía que decía un poema de José Martí
Pero lo dijo entusiasta por ganarse un libro de poemas
Que no eran de José Martí

José Martí en Hualpén leyó su poema
“Mi verso es un surtidor…”
Envuelto en un manto blanco
José Martí dijo su poema:
Un pájaro veloz atravesó la sala


9

Leímos con cámeron ahumada Henrickson Dávalos
Omar del valle poemas toda una noche
La lluvia nos iluminaba
Sabíamos que abandonaríamos concepción
Hualpén es un poblado silencioso
Los poetas se han ido a lenga para estar
Con la mar verde en la caparazón de un crustáceo



10

La mar verde
Atraía
Mediante sus sensuales espumarajos
Expulsando cangrejos
De trajes olivas
Como legendarios guerrilleros
En los humedales de Guatemala

Hay una cosa imposible de soslayar:
Por más que el bosque vaya al océano
Ningún árbol puso su fuerza feroz
Sus rayos tentaculares en las
Abisales vulvas de la mar

En un rito bestial
Romperían los hímenes
Del ponto

Y en una hecatombe ciclópea
Por milenios
Evocarían
La titánica copulación


11


En rojos labios
Mece la noche
Ojos de fuego
En la oscuridad
Una flecha ciega
Sobre una silla
En un madero
Las teclas del sol
Silencio silencio
De acá para allá
Pasea gira pasea
Silencio silencio
Un meteorito
Se acerca veloz
Tiembla la tierra
El sol se pone negro
Hiperión una vez más
Enmudece en medio
De la palabra
Una vez más Tetis
Devela la traición
12

Llega a mí tu voz
De un sitio perverso
Una oscuridad unívoca
Un árbol que se estropea
Un asiento de mimbre
Tres mujeres devotas
Una sala vacía
Un río abriéndose en la mar
Una pareja de adolescentes besándose en el cerro amarillo
Una calle
Una fotografía
Un rincón a donde tú estás
Y el sol moja tu cara enferma

13

Por qué escribí estos poemas?
No lo sé.
Vinieron nada más.
Se juntaron al lado mío
Y se pusieron a bostezar.

Hoy hay un día ahí hermoso
El río Bío-Bío se enorgullece bajo la lluvia
Un poeta come un completo
Y bebe coca-cola mientras arrastra los pies
Por la negra arena.

Algunas veces los lobos
Se ponen s cazar sin ton ni son
Matan por matar no más
Copulan bajo la luna
Se dan un festín de sangre
Y pieles tristes.

En estos casos
Viene a tomar sentido
La idiota idea de mandar a los hijos al siquiatra.
Ellos se contaminan con uno.

En ese aspecto no hace nada de mal
Salir en un paseo veloz en auto
Cruzar los páramos más inextricables de Coyhaique
Y leer un cuento de bofedales y vientos gélidos
En Hualpén

Luego beber una copa de vino.
Luego beber una copa de vino
Y por el mismo lugar por donde uno llegó
Marcharse sin antes no haber bebido
Una copa de vino junto a amigos y amigas
Poetas que se los lleva el viento.



jueves, enero 18, 2007

NATURALEZA MUERTA

VENUS EN EL PUDRIDERO

Se supone que tus ojos
se han vaciado en los míos
como un océano lésbico y convulso

Te diría la vaciedad de todos los tiempo
no obstante incluso eso se desmorona
como una catedral moderna

En el vértigo Picasso Van Gogh
Vicente Huidobro Teófilo Cid
y la Venus en el Pudridero



PESSOA Y POUND

Pessoa Fernando se fue
calla abajo tras el zeppelín
(La canción es la misma)

Abrieron sus ventanas los caseríos
las gallinas irrumpieron picoteando
los borradores de Ezra Pound

La mañana apenas columpiada
por la brisa En el puerto
se divisan oscuros dos sombreros de copa



CÉSAR VALLEJO Y MALLARMÉ

Por septiembre los volantines
en Valparaíso la nube de polvos
de colores el aeroplano que
se enreda a los cables
de los tendederos públicos

Con esa misma tristeza del tiempo
de la juventud César Vallejo
ayuda a subir a la micro a un
vejete llamado Stéphane Mallarmé
quien por Avenida Alemania
aprovechará de echar una mirada
por una rendija en el desastrozo
teatro Mauri -casi lo quemanos
ese día ¿o no, Zombis?



CARLOS DE ROKHA

Retratados para siempre
aún jugaban los mandrágoras
a que la juventud jamás
sería vencida
(Y así fue, Carlos de Rokha)



RIMBAUD

Las oscuras ventanas de la tarde
el domingo Rimbaud escupiendo
arrastrando por Santiago el
aburrimiento de épocas completas
como si no hubiese nada qué hacer
y lo único importante pernoctar
bajo los puentes junto a los gatos
de la noche para siempre despertar
a las cuatro un domingo cualquiera



NADJA, RIMBAUD, CERNUDA.

es mágica la esfera
y la mano en el guante rojo
el codo de mademoiselle Nadja
y la incredulidad del Gurú

Abajo del Sena les clochards
advierten a Rimbaud y en
otro flash Luis Cernuda
se extiende sobre su flor azul
y su quimera



TOULOUSE-LAUTREC Y CLAUDE DEBUSSY

Flor de la frivolidad las chicas
del Cancán Alzan sus piernas
en contacto con ese ojo lascivo
el conde Toulouse-Lautrec
chorreando el vino por sus telas
para terminar abarazando
a Claude Debussy



FEDERICO GARCÍA LORCA

La sonrisa siempre viva
ante el daguerrotipo como si
la muerte fuese una humorada
la misma que elevó a Franco
y puso un cañón en el ano
extralúcido de Federico García Lorca



BUÑUEL Y DESNOS

Esa alegría ingenua
ese transcurrir profundamente liviano
un sombrero de copa una verde
corbata una estrella bermeja
un piano un sainete
un trompetón por la mañana
la velocidad de luis Buñuel
los ojos rojos en Robert Desnos
el automóvil traqueteando
a la velocidad del cine mudo



GEORG TRAKL

Sobre los alambrados de las trincheras
canta el pájaro azul más hermoso
que el rostro de su hermana Georg
Trakl atraviesa el campo borracho
e inyectado en medio de las tripas
hirvientes de sus amigos



ENRIQUE LIHN, RODRIGO LIRA

Octubre del '80 Enrique Lihn
en su sombrero de copa
escucha la lluvia los poetas
jóvenes fiestean a su alrededor
besan sus labios pudrientes
huelen el dadaísmo que fogonea
de su boca
lo fotografían al lado de Rodrigo
Lira leen sus poemas bajo el agua
mientras él continúa en ese sueño
viejo desdentado habitando un palomar
aguardando que el círculo se cierre
para ver caer al mendigo
disparado contra el cielo



NERUDA, BORGES, LOVECRAFT

En una vieja plaza
apoyado contra el banco
Neruda argolla infamias
sueños de halcón
sobre los ríos de Lovecraft

Borges aguarda como un niño
sorprendido aguarda la reconvención

Una mosca cimarrona chalada
pellizca las palabras verdes
que se pierden por los resquicios

Neruda azota la mano
contra lo que fuera su rostro:
una fría pantalla de televisión
en blanco y negro repite
la secuencia de un avión
infinitamente despegando
(FATAMORGANA)



NICOLAS GUILLEN

Habrá alguien oído el coraje
de esos huecos árboles
sus máscaras los rostros
inundando la selva las plumas
del quetzal dibujando el cielo
sus sombras ebrias por los senderos?

Los zambos ejecutaron la danza
febrilmente halconada sin embargo
en el transcurso sus ojos fugaces
establecieron el ritmo de los tambores
tras las vírgenes y los santos castizos

Nicolás Guillén tamborilea sobre Cuba
en su hamaca plagada por mosquitos
Su sangre son miles de serpientes de cascabel
tigres y balazos

Nicolás Guillén bebe su ron vacío
en una copa invisible mientras su
pellejo arroja furia leyendas y tambores
y un quetzal lo contempla gatillando con
sus plumas los ritmos de Centroamérica



EMILY DICKINSON

La turbia marea de los años
me llevó sobre los sargazos
adentro de una tormenta:
era la única entre los pliegues
erizando avenidas frutales:
La soledad me dio un aire irreal/
fumar relajado oler lo suntuoso
desgajar la sonoridad de las cosas

Puede que en estas piedras encuentren
mi cintura tatuada o mi ojo perverso

En esta silla que inundé de gemidos
nada simpático para las hienas
ni amores óptimos mendigos de fotonovelas

O estrellas chillonas de putas
en sus felpas orgullosamente manchadas
o sortijas anillando tesoros de Blake

O quien viera a Marlene Dietrich en su cinta
la pasmosa huecura de su vientre

Por los matorrales al fin aprecié mi rostro:
cada helecho era uno distinto
Agradaba ir descalza liviana ribereando el río:
La brisa galopando en esos arbustos
inacabables gotillas husmeando los pubis

De golpe arrojarse sobre la felicidad
y como Woyzeck asesinarla sucesivamente
luego oler el cuchillo lanzándolo a la
Diosa del Lago -Excálibur- guiñándome
seductora para siempre sus profundidades

Una niña de "dulce piel" abrió mis piernas
Como una burbuja unió su pelvis
a la mía vieja catedral de aguas antediluvianas:
el cosquilleo de sus guedejas inoculó
aquello que la palabra desintegra

En estas fotografías tiradas en la cama
los cabellos y las uñas crecen: esa
fue la manera encerrada en esta casona
que cogí lo que siempre hube negado:
Un sabor sobrecogedor que si transmitiera
hoy reirían de mí como lo hicieron Rimbaud



GINSBERG, ARTAUD, BATAILLE

Ginsberg susurra la oreja
ida de Artaud:
Le dice: "Te amo"
y él se sonroja no por eso
sino que en San Diego
las putas han abierto
su corazón
adonde al fondo una manzana
aloja el rsotro de un
niño cínico que se
masturba frente a Bataille
maravillado boquiabierto
apoyado en las bambalinas



RAUL GONZALEZ TUÑON

En Buenos Aires
otra luz abre los callejones:
alguien que ya no mira de aquí
un vuelo
Raúl González Tuñón
hallándose de golpe en
medio del tráfico
con las manos perdidas
en sus bolsillos
buscando el retrato
y la navaja



BAUDELAIRE

Nos sentamos junto a
Baudelaire y su puta:
Valparaíso no era el mismo
y en Iquique los homosexuales
se reventaban fumando pitillos
paraguayos: era por
entonces la calle Thompson:

Con su vela metafísica
un anónimo poeta buscaba
el rostro ido de su mujer
la misma asesinada por el
rencor furtivo de su hermana

la misma impalpable en el
retrato vivo de Baudelaire



PASTERNAK, ESENIN, MAYAKOVSKY

Te brillarán los ojos
Pasternak sin embargo
Serguei Esenin vaga
silencioso por la Plaza Roja
entra al bar
gritando a Mayakovsky
se meta su suicidio
de donde mismo no debieron
haber salido sus poemas
e irónico Mayakovsky retruca:
"¡Un trago, compañero?!
Y borrachos aguardan el amanecer
en la Plaza Roja
a la que Pasternak se acerca
pálido y canoso
errastrando partituras
para cubrir los cuerpos
y limpiar la sangre
que derramaron de más
en su intento por escribir
un poema
sobre las nubes
en una corteza de abedul
o sobre la cola del piano
donde Pasternak versa
con las escurridizas gotillas restantes



RIMBAUD

Aunque lo dije todo
y todo lo hice
en el infierno del Dante
ardo en mi furia
inagotable
y ante Dios paso
como un mocoso precoz
capaz de arrebatarle
un día
su aseidad añeja



GOYA

Eres la maja cubierta
y así te quedarás
dormida y sola
deseada por los poetas
y los camarógrafos por
los coleccionistas y los burócratas
que te han traído un ramo
de rosas
pero así te quedarás
dormida y sola
saboreando una saliva amarga
en sueños en que posees
a tres muchachitas
de trece años que han posado
para ti
desnuda y sola como
tú
ante
Goya



MARCELINA DESBORDES VALMORE

Marcelina Desbordes Valmore
se lanza desnuda del
buque nada al desierto
con su flor azul
pergaminada en sus labios

En una playa abandonada
abre sus piernas al mar
mientras el sol lame sus hombros

Perfilada en el horizonte
sobre la arena un manchón
blancuzco señala que ella
estuvo allí entregándose
al sabor dichoso de su cuerpo



NIETZSCHE

A lo mejor todo es repetición
y sí
nos encontraremos
en otro tiempo Yo no lo sé
pero visité a Nietzsche
mientras escribía Mi Hermana
y yo
Ese manuscrito que
aún guardo celosamente
bajo mi cama


NATURALEZA MUERTA, 1992, Inscripción Nº 85.162, Santiago de Chile.

martes, marzo 21, 2006

LA COPA DE NEPTUNO

VIDRIO NULO



EN LA CLARIDAD

En la claridad, un sitio para
Poner algo, se vislumbra
La deseosa prolongación del hallarse.
Ni la escritura salva.
Ni el rencor.

Se abre mi cuerpo,
Ya no pálpito del cosmos;
Se entrega a sí mismo.
Carne por carne vendida.
Mi claridad, sitio donde
Rasgo tu boca.



NO HAY VERSO

No hay verso
Ni la razón del verso.
En la sangre se inscribe
La fatuidad,
Los encontrados escamotear
La lepra.
Y en donde uno arroja la mirada
Se despelleja la lasitud.

Nada hay que advenir;
Aún en los postreros deseos
Una punta negra
Aumenta la sofocación.

Para tan largos años
Esperar es la igualdad,
La sapiencia,
El deber de invertir
Lo desenfrenado.



ACCIDENTE ES LA PIEDRA

Accidente es la piedra
Y tiene su nombre.
Allí, dando vueltas.
A veces la piedra
Trota, pero, mírala qué miserable
Es,
La piedra que derrúmbase,
Estrechándose
Con humillación a la losa.
Cuenta todas sus caídas.
Duérmete con ella entre los ojos
O sal a vagar en un sueño
Estúpidamente concebido con
Simientes de lucha.
Mírala, ella es la piedra,
Ese es su nombre.
Ahora
Delátala
Y
Ponte a descansar con tus brazos rotos
Por la duración que
Lleva contigo.





ROSTROS DEL ALUCINADO



EL PRESTIDIGITADOR

El bello mundo donde me planto
A hacer mis necesidades
Con un ardor entre las piernas
De tanto arañar las postrimerías
De un sitio misericordioso y desolado.

Hago falta entre los durmientes
Para que un tren furioso
Atraviese mi bello mundo
Arrastrando hacia otras latitudes
Los rieles mohosos de la antigua estación.

Me escabullo en los perfumados cabaret
Para ver sonreír a marcelina
Que enseña entre sus dientes la pelotita
Infecta que hace gozar de espasmos
A los arbitrarios habitantes
Que inmolan mi bello mundo.

Detrás de amplios ventanales me encierro,
Contemplador y fervoroso,
Anunciando a los que pasan
Las buenas nuevas que trae el futuro
Atrapado en la bella esfera cristalina
Que mis manos de prestidigitador envuelven.



EL MUERTO

Entre todos enterraremos
Al último muerto.
Haremos grandes fiestas
Durante todo un año
Y como a algo muy especial
Lo recordaremos.

Será el único muerto
Que cuente en nuestros anales.
A todos nuestros hijos, por
Más de seis generaciones,
Los llamaremos como a él.

Haremos estatuas en mármoles
Y bronces; surtiremos
El mar y el desierto con
Flores de múltiples aromas.
Celebraremos al único muerto
Y lo enterraremos en el monte más alto.

Del monte nacerán las primeras
Ciudades y los primeros árboles
Que darán frutos con sabor
A su carne; y cada vendimia
Lo recordaremos como a nuestro
Único y más querido muerto.



EL EGOÍSTA

Un día, un buen día
Me iré a la playa
Solo, y allí haré
Mi celda.

Es bueno que uno se fabrique
Su propio laberinto
Y que sea uno
El único llamado
A matar sus dinosaurios.

Es bueno que lo dejen tranquilo
Pasear por sus aposentos
Conservando un aire
De hombre ilustre
Y una consabida mirada
De seguridad y apostura
En el designio
Que ha elegido:

Porque una casa
Es un refugio
Que uno llena de artefactos
Para espantar la muerte.



VIEJO ANIMAL

Ya viejo y cansado el animal
Busca refugio en el olvido.
De lo complejo apenas le queda
El vago temor de antaño.
Se echa bajo alguna sombra
Por comodidad al organismo,
Dejándose enredar por el oráculo del viento
Sin intención alguna de alternar con nadie.

Lo que ocurra en torno suyo
Es ya pasto de otras bestias.
A él déjenlo prevaricar con el silencio,
En la fragua del sosiego acurrucarse,
Amoldarse a las arrugas de la tierra.
Déjenlo con el aire todo herirle las entrañas.
Déjenlo desdibujarse hasta ser lo sencillo.

Del árbol las hojas cubrirán su descansar.
Sabe que amanece lo otro en él.
Sabe que su pellejo estriado
Cobija esperanzas de épocas ya transcurridas.
Sabe que después de tanto ser
Un soplido liviano lo eleva
En partículas que el viento
Reordena.



(MOMENTOS)

I

Dos hombres reunidos en un bar
Se matan en silencio.
Desaparece la intriga;
Los vasos se desintegran.
Nada tiene sentido,
Pues no tiene sentido
Permanecer allí
Con dos hombres muertos
A los que ya nada importa
Ni los vasos ni las meseras,
Menos la corista ni la puta
Por la que se mataron.

II

Por debajo de la mesa
Se arrastra un gato.
Se acerca a uno de los hombres
Y le ronronea uno de los pies.
Rasguña el zapato y se despereza,
Se acurruca tiernamente
Intimando con la sangre
Que cae del ojo divertido
De uno de los hombres.

III

A los parroquianos
Qué les importa.
Se sientan en la misma
Mesa de los hombres,
Hablan entre ellos
Y de vez en cuando
Lanzan con descuido una mirada
A alguno de los cadáveres.



ELLA O EL

Extinto o exmorador, el bueno
De él o ella la buena
Que bailaba y él la poseía
Con sus excelencias; ella o él
Por teléfono buscándose, atrapados
En un fragor muerto.
El sobre todo, hablamos de él,
Ex –morador y ex – boxeador
Amateur que gozó y vivió la vida,
Que tuvo sus putas y su preferida,
Que no le faltó pan ni le sobró,
Que tuvo su dios, su perro,
Su retrato, su mejor boxeador.

El mejor que ella, ella supo más
De otras razones. Anduvo la vida
Siempre como perdida.
La llamaron alguna vez puta
Y alguna vez lo fue con o sin intención,
De las mejores para el placer,
De las buenas para convertir la noche
O el día en festín de perpetuidad.

Ella o él, él en vez de ella,
Alguna vez fue fortuna,
Lo llamaban el mejor,
Le palmeaban la espalda:
Se murió como un perro
En el último piso sin nunca
Poder leer “la Biblia vetusta
Que la vieja madre le dejó”.

Ella o él, extinto o ex – morador,
Ambos dos, ella allí, mirándole;
Él desde el cajón con un ojo
Oteador de coristas y putas.
¡Cómo, ahora, se fue a meter
al último cuarto del último piso!
Ella, desnuda, danza y canta,
Se emborracha en la misma mesa
A la que él viene y la invita
Al primer tango y al primer tinto:

El sabe mejor que ella y Ella mejor que él,
Ambos dos bailan y beben,
Ex – boxeador y ex – bailarina
Ex – tintos.




ESCRITO SIN DEFINICIÓN



“No hay mundo ni nada que lo conciba.
Toda definición es una reducción a la nada.
Esto es ya una definición, por tanto,
Un reducto de la nada.
Toda definición carece de lo real;
Por ello es que toda definición
Es una invención del universo”.

1

El universo permanece insensible a tu piel que arde como un sol abandonado.
Tu piel es un universo que insensiblemente tatuamos con las maravillas de occidente.


2


Abjurar
No te ayuda
Yo desde el mismo inicio sé la huella de tu
Rostro.


3

Tu rumbo se asemeja al de un bailarín ciego.
Te lo ha dicho infinitas oportunidades,
No obstante
Un triste juego insulso ha sido siempre para ti.
Cuando te interpelo resuelves la intromisión con una leve negación muda.
Sonríes, almuerzas y llevas a tu progenie a ver las invariables
Piruetas de los animales.
De una cosa estamos seguros:
Tú no eres el hombre.


4

El universo es un caracol y es una medusa.
No te extrañes cuando hayamos acabado contigo.
No imagines
Lo contrario de lo dicho: Tú no mueres.
Si tocas la piel que te cobija sientes palpitar la nada.
El universo se reduce al silencio.


5

El silencio es por definición el universo.
Si te hemos inventado es por asemejarte a la nada.
La nada se resuelve en una sílaba que tú profieras.
Se estremece el silencio cuando tú lanzas con descuido un
‘alarido articulado de asombro’.





CARCAJADA



1

Todo en este lugar
Zozobra.
Los mismos idílicos brotes del trigal.
Las ensoñaciones de los roqueríos mortuorios.
Los hechizos puentes roedores de márgenes.
Los sudorosos caminos jorobados de horror.


2

Yo mismo he revuelto mi vida.
La puse sobre el baúl,
Con la saturación de la carcajada madurando mis gestos,
Para que la coman palpitante las ardientes
Moscas.


3

Mi vieja carne dice que la curtiembre del pellejo ayuda a mantener en ascuas una quimera.
Sin embargo, la brutalidad del trabajo me devolvió al humus que soy.
Me puso señalizaciones para no errar el periplo.


4

Rondarían los hijos mi tumba si tal no hubiera hecho.
Con morboso afán intentarían otra vez borrar el gesto zumbón de mi boca.
Hubieran pulverizado mi esqueleto por negar la huella de lo que existí.

O hubiera yo enloquecido por el amor que dejé desollándose en el barro.


5

Un ludo prefiguré este pueblo.
Manipulador fervoroso me veía divertido hacedor de eximias jugadas:

La mujer de mis ensueños fue el blanco preciso.


6

Mis hijos, por ello, apenas intercambiaron rudas palabras al verme
Caer
Revolcado en la
Cal.


7

Aún así cierto solamente es
Un bostezo suyo:
El eco de sus pasos gestando cañaverales y piedras
O impulsando al río sobre las plantaciones.


8

Aquí mismo donde me pavoneo bajo kilos de mugre,
Resuena el pulso compungido de sus vértebras,
El canto atorado en su boca inviolable.


9

Porque si yo tuve algo fue la CARCAJADA,

mientras que para ella sólo real era el silencio.





BOSTEZO



Nada en mi boca cae.
El bostezo revienta.



1

Detrás de un pasto hostil
La verde imagen
Lleva un fardo de leña y se apresura
A ver poblar los jotes los raros intersticios.
No frunce el ceño ni pernocta sobre la humedad:
Su ilusión es dejar morir primero el alma.

Un hilillo morboso sesga la espesura,
Abre el panorama,
Implanta su furia, pero la mayoría del año
Juzga con violencia la moral de la gente.
Tentada por su color y obsecuente la señora
Remoja las trenzas y va arando sin descuido
Sumida por el olor de la tierra.
Nada hay;
Y lo sabe bien.
Toca con su caña
Un médano
Y nada la asusta.
Madura en sus labios un rictus desaprensivo:
Al fin el sol se nutre solamente de ceniza.




2

Y removí escombros.
Hallé la congoja.
Yo quise armar la niñez con sabia
Recién dulce. Yo intenté en otra oportunidad
Acechar los escondrijos de los lagartos
E inventé lo natural que reviviera
En mí
Una certeza ya fugitiva.

Yo soy –me advertí- una máscara.
Y fue honesto haber confiado mi vida
A los desalmados; y fue efectivo
Que mi rostro lo comieran
Las aguas
Hasta la saciedad:
Únicas en verdad que pueden
Desanudar mis duras trenzas.


3

No podrán hablar nunca de mí a los jotes.
Y mi nombre
Será un bonito ornamento
En una tablilla que los murciélagos roerán.

Todo será hermoso
-me lo imagino-
cuando del polen construyan una catedral
robusta de escoria.
Será fascinante que un loco arranque su oreja
Y llore debajo de un árbol.

Será una delectación la luna
Llena una madrugada turbia de invierno
Atravesada por miembros cercenados.


4

¿A quién he de enfrentar si no a las piedras mi desapasionamiento?
¿A quién voy a confidenciar mis recovecos
si mi única voluntad es un roquerío bien asentado?

Mis hijos fueron carne de buitres:
Y eso es todo.

Oigo cómo las piedras se pelean mi voz
Y un inmenso eco obsesiona las regiones
Que yo he poblado.

Oigo cuchichear a las ranas
Y el latido de la tierra me es conmigo.




5

‘Yo sé que despertarán del largo sueño
los primeros hombres y mujeres y se pondrán a mirar
sus piedras erigidas:
Un paisaje desolado los rodeará.

Yo sé que vagarán con sus dovelas matosas
Y nada habrá en sus cabezas que cuestionarse,
Pues por sobre ellos el sol ficticio y la noche eterna
Les infundirán un peso invisible
Que los empujará a tenderse indubitables’.


6

Yo, mientras, me remeceré bajo tierra.
Yo seré nada más que una masa momentánea
Electrizada por sinuosos movimientos.
Eso es cierto:
Pero Rudolf fue más que yo
Porque en vida en propio almuerzo convirtióse
Al comprender que la boca
Es un puente ya imposible.


7

De la secreta desazón y certidumbre:
Rudolf aquí referido es Schwarzkogler,
Participante activo del llamado
‘Body Art’. Murió de ello.








LA CAMPANA.



“El sonido de la campana sólo anuncia,
en forma confusa y magnánima,
lo que ojo humano es limitado
a percibir”.


1

Al incidir, una misma campana golpea los sesos:
¿Qué comienza?
¿Extensiones de tierras vírgenes.
Hombres muertos prematuramente.
O lúdico armazón de palabras?
Al escrito lo acechan los escritos.
Constante lucha con las citas.
Apremio y nebulosa de rostros.


2

Resuena la campana:
¿Cómo ir desprendiendo los ritmos de la multitud?
Llegar a la caverna
Del eremita.
Dar con la catedral
Donde se refugian los esqueletos.
Dar con un esqueleto y encarnarlo.

3

La invisible humildad de los rostros muestra un ir con la totalidad.
En la piedra está inscrito el desafío.
Allí el oráculo dice: No harás nunca cosa para ti
Y siempre lo estarás haciendo.


4

El sonido de la campana se obstruye.
Hay una sola ciudad de los inmortales.
¿Quién llegará y cómo?
Nunca importó.

Al blanco muro agrégase
Una letra.


5

En el blanco muro inscríbese un único y extenso verso.



LA COPA DE NEPTUNO, Ediciones Barco Ebrio, Inscripción Nº 74.051 Santiago de Chile, 1990.(Poemas escritos durante los años 1984 al 1987)

miércoles, marzo 01, 2006

Poemas del Vacío de la Noche

He vaciado en cada rincón
Un trozo de cuerpo
Como si nada valiese más que
El trozo de cuerpo
Depositado en el vacío.

I

Un trozo de cuerpo botado en el vacío
Cada noche de cerveza y bar
Como crecer adentro de la piedra
Y parir rastros de magia.

II

Magia del alquitrán purificado
Bajo la luz de la tarde.

III

Magia de los sueños ardidos
En un manto de fuego
Y constelaciones del ojo destrozado.

IV

Noche en que atesora la magia
Su cardumen de vómitos
Dentro de la cerveza al lado del tarot.

V

Fuego de la quimera del cuerpo
Que tiene magia de gusanos proliferando
En la cena de navidad.

VI

Hartazgo más aún y esa ternura
Que viene a sacar el peso del horror
Como desvanecerse entre las botellas de vino.

VII

Incoado vacío que arde bajo la piel
Y tiene máscaras para seducir a la locura.

VII

Abismo del beso en el labio contraído
Que abisma su líquido en la gruta del orgasmo.

VIII

Magia del beso contraído volando suavemente
Como la puerta en la plenitud de la eternidad.

IX

Cada boca es un sueño del abismo
Que la busca y la engaña dulcemente
En la dulzura del abismo erecto
Más allá de la palabra que grita
Y desemboca en la rutina del vértigo.

X

Vacío de la carne en la medusa
Expandiendo sus poros estallando
En los muros de la sangre.

XII

Cada ternura se abre tan carnalmente
Que el cabello impregna los aromas
En la ventana con un pecho líquido
Gritando ojos y manos y boca.

XII

Salta el vacío magia que vértebra
Los cuerpos anudándose en la serpiente
De los huesos rompiendo sus ojos
Sobre el asfalto.

XIII

Mientras mientras hierve en la carne
Mientras mientras hierve en la carne
Mientras mientras hierve en la carne
Mientras mientras hierve en la carne
Mientras mientras hierve en la carne
Mientras mientras hierve en la carne

XIV

Todo el deseo se subyuga al abismo

XV

Carne abierta del abismo
Sangre sangre sangre
Sangre blanca que chorrea las piernas

XVI

Abismo abierto y erecto en la boca del vacío

julio campal

1

qué sé yo lo que ando buscando
qué sé yo de la boca
o la lágrima
o ese pequeño intersticio entre palabra y cielo

2

me han visto el cielo acaso?
Me han visto mí la vaso de vino
La tontera
La locura?

3

no, julio campal
se me aprietan los dedos por estas letras
se me desdibujan los aparecidos
y el rostro que ya no es mío
se me aprieta en cada tramo

4

yo que era joven
que era niño
cuando tu voz
era más alpiste que toda la locura

5

cuál era la vanguardia
entre tantos bárbaros que comen la miel
y pueden dibujar en sus rostros
un mundo parido por cuervos?

6

bebamos este vaso de vino
en la calle de los ciruelos

7

me abro como una piedra
y ahí quiero estar
pusilánime
tonto
estúpido

8

tal es la muerte que me arrebata

9

no sé
no sé que diablos escribir
con tooda la locura arrebatándome los sessos

10

julio campal
poeta
extraño
desconocido

11

quién dijo tu nombre?

12

he navegado por muchas zonas
te acuerdas de esas viejas zonas?
Te acuerdas temblando que todo era sino el vacío
Es como componer una partitura musical

13

diablo
diablo
fiablo
eñtraguñulablio

14

tañi la piñi tangui taiñ tan forme
e teñi laocu teri tei ñau
equi ñau de tiri eñi pau ñoe
equpare e ñau de eñi tei exi
e ñau de presti ñau teri

15

todos los nosotros poetas
ansiamos la eternidad
es cáscara de nadie en la puerta de nadie

16

julio campal
emigración
de uno que permea las letras hasta que el corazón
le dibuja una humareda de cigarro

17

qué busco
qué son las letras

letras letras
l
m
ñ

p

18

soneto residual

(poema a julio campal)

mira poeta julio campal ahora te escribo
yo que enseño en las escuelas que soy un profesor
que me apronto a mis cuarenta años
que me denuncian que me entorpecen

no importa julio campal la estúpida poesía
me sigue los pasos. Dime: ¿cuántas noches
no quisiste dejar esta horrible función
cuántas veces no quisiste dejarla a la maldita perra?

Nos acecha la maldita perra como la última gota de alcohol
Nos revienta los sesos y no nos deja tranquilos
Es que la maldita siempre será mejor que nosotros?

Comamos galletas y bebamos un buen vino
Ya nada importa julio campal ya nada importa
Mientras bebamos un buen vaso de vino y rumor

Julio campal es decir una nota en el cielo
Una más en todo el horizonte

Una soledad absoluta del dios
Ante la creación

Vasos sanguíneos de la muerte
Julio campal
Vasos que nadie más beberá

Sólo la guata del vacío
Ante la cordillera
Y el océano

Julio campal

Es así como viejas palabras vienen a sintonizar
Con egregias fórmulas
Para que abrevamos tú y yo
Sepultados
Adonde nadie debió nunca sacarnos

Porque en definitiva del fondo de todos los seres
Seguirán los poetas
Escribiendo
De alguna forma
Como si nunca hubiera a existido nadie

Seguirán escribiendo seguirán escribiendo
A pesar nuestro

Así como tú y yo leímos
A los que nos interesaba
Seguirán ellos

Julio campal

Extraño poeta de las luces

Yo soy sólo uno que tecletea cada amanecer un par de letras

Y cada amanecer se pregunta

Julio campal

Podré acaso inventar una
metáfora más
para decir
el descampado que
existe

no julio campal
siempre más grande que este poeta solitario
y absolutamente negado de la poesía
yo sólo soy julio campal
escribiendo estas últimas palabras

(Versión original 2001)

Versión corregida en EL HOMBRE SIN MISTERIO, Proyecto Antropía, Santiago de Chile, 2004

Soñar Buenos Aires

CONFIGURACION DEL ESPANTO.

Ojos vacíos en medio del pánico:
(arrastrada por el piso el arma
mordiendo el pecho que huye)

Un par de besos, adioses...y...

Cada vez la húmeda calavera
Que salta en su propia sombra.
Cada vez más hacia mí
Me abraza, dice Te sugiero
Y se sumerge en su calidad asombrosa.
-Aunque nada quede de ello.

Es la sangre que recorre desiertos.
Adonde llegue será inútil.

Haremos un buen brindis, nos
Abrasaremos; en pequeños detalles
La entropía nos consumirá.



PAISAJE EN UN BAR.

Miro otra vez: qué miro, qué se adentra en
Mi pecho, se arrellana, alcanza la región,
La que apenas rozan los sicoterapeutas,
Pasaje por la ciudad como el terror del
Fusilamiento.
Comer trozos de niños violados, líquido
De bestia herida,
Mi frente, mis ojos a pedazos
Sobre la mesa.

Qué miro, ya no miro, el punto negro
Del universo absorbiéndome, proyectándome
En eterna espiral de asesinatos.
Para qué los cambios, dónde? Puede pasar
Veloz la otra santa, sin embargo,
Ojos hechos trizas sobre la mesa,
Carne de niños
Y mi propia perversión inamovible
Girando en la rueda
Entrópica del infinito.



FLOR DEL ABISMO.

Si el viento nos atrapa en la ventana
Apenas los dedos lo sufren,
La pared tiene el labio de la navegación.

El canto ácimo de la sirena
Exalta la piel que la humilla:
Islas blancas en mar de piedra.

Azotándose en los barrancos
El corazón -añicos en el agua.
Llenas las bocas de gorgoteos.
Los cuerpos calados en la cima.

Y flotando en la vacuidad lo que
Tal vez nos fue extirpado del pecho.



AROMA DE LA MUERTE.

No era su nombre sino la locura
De un abrazo, un beso, una caricia.

En su propio rostro la ciudad
Bebía, bebía sus líquidos sexuales.

Giraba el cielo hinchado en sangre
Con miles de voraces roedores.

Un ídolo de jade asomaba furtivo:
En sus labios violándose los seres.

Cada miligramo de sudor chorreaba
Carne ácida por los cuerpos y las veredas.

Envueltos y ocultos en ruinas de adobe
El frío, el temor, el olor de la muerte
En la ternura.



ARBOL DEL TIEMPO.

Desnuda la mujer
Se pasea en silencio.

Desnuda su rostro
Alegre
Destella gestos
Nutridos en el ardor.

Desnuda la mujer
Ahora se tiene niña,
Hunde sus pies en el barro
Y de la rama de un sauce llorón
Cae –desnuda-
Al pozo del tiempo.



PLACERES INFINITOS.

Hay una mujer en la ciudad
En alguna calle cualquiera
Contemplando un retrato
Con los labios enrojecidos.

Siempre está en las nubes
Desnuda sobre la cama.

Hay una mujer en la ciudad
Cálida, hermosa,
Entregada a placeres infinitos.

Nadie la toca, nadie la ve,
Pero su piel arde
Contemplando un retrato.

Hay una mujer en la ciudad.



DESNUDEZ DE LA CALMA.

Es bella la noche
Y la luz en la ventana.

Mis padres en su vejez
Parecen volar a las esquinas
Donde se escuchan los tangos.

Reordeno antiguos poemas
-no me asusta mirar el cielo,
el mismo de la infancia en mi ciudad.

No puedo –aunque apague la luz- dormir.
-Pero no tengo miedo:
alguien contempla las estrellas
desnuda entre los álamos.



CIUDAD

La ciudad expele su aroma
Que a muchos hace vomitar.

Pero ya nada importa.

En la ciudad, intensamente,
El aroma fue una mujer,
Absolutamente una mujer.



MAR. (visión)

El mar
Se estremece
Con un deseo inusitado.

Una sábana blanca arde la noche.

En el rostro
Las luces
De la ciudad
Y el viento.

La serpiente emplumada
Se precipita
estalla
vibra
y
desaparece
En la infinita
Sed de la arena.



SOÑAR BUENOS AIRES

El ojo que mira
A través del cabello.
Los gladiolos en el muro
Tras la ventana salvaje.

Nadie navega allá.
El viento es una cortina rota,
La nostalgia de remotas ciudades.

Aunque el iris se oscurece
Los pezones de luz inmóviles
Atacan la migración de las sombras.

El aire es el molde
Del cual se nutre el tiempo:
Besar unos labios, soñar Buenos Aires.



ANGEL BORRACHO.

Oh, lo insaciable de la mesa con su taza
Y su azúcar, nebulosa sobre lívido mantel.

Vienen los odios a refugiarse en la saliva
De un animal que ronda la cruz de su martirio.

Oh, las migajas irreverentes que al santo
Ocultan el secreto de cierta locura abandonada.

Los chismes se apoltronan para beber a gusto
Mientras del grifo descienden chorros de sangre.

Oh, el cuchillo rasgando la fruta insensible
A la bestia que en su quietud se azota.

Dos viejecillos quién sabe de dónde tiran un cordel
En la misma boca herida de la perpetuidad.

Oh, la niña en la mesa que juega perdida
Con un ángel borracho delirando en su dolor.

Tan sólo el aire encalla alrededor de las cosas
Y se desviste junto al cuerpo desnudo de La Muerte.



IMAGEN QUE ARDE.

Algo se quema en la casa
Con una lentitud pasmosa.

No tiene causa aparente
Pero arde fraguando ilusiones.

Nadie la detenga ya,
El cielo se hincha como un embarazo.

Y calles, domingo y ferias,
Nada completa ese infierno.

Algo arde entre los muebles,
Las tazas, las copas servidas.

Ni un beso, ni un hasta mañana
O un columpio vacío en un árbol

Contienen el agua que en su transparencia
Ahogue el sueño de la imagen que arde.



GUSANO.

Soy el gusano fresco mantenido
En una pared cuyo papel se llora,
Rodeado por hechizos velones que huelen
A amoríos de mujeres hambrientas.

Mañana bajo los influjos del zodiaco
Escucharán la progenie
Oscura de los niños fusilados.

Y si entre las piernas los cadáveres
Semillan filmes morbosos verán
Que él se va con su cuerpo en ceniza.

Contiguo a mi festín el hoplita hace su arma,
Tiene los ojos fulminados con guerras
Que de a poco fueron olvidándose en los libros.

En todo caso para que mi cuero sea página,
Entre mis escasísimas cosas guardo
Esto que hace agujeros, también seca,
Pero carece a más no poder, del deseo.



SEÑORES DE LA GUERRA.

Estaba escrito: la ofrenda de la sangre:
Rapados amados los dioses
Orinan sobre los cadáveres.

Qué importa: hemos tragado la pus del ojo del diablo.
Las madres se quedaron mudas y violadas.

Cuando se arranca el pecho de un hombre
Reír rayando los muros asquerosidades a las hijas.
En breve los gusanos proliferan su
Mefítica sinuosidad dejando sólo
Quijadas, tiras de ropa y joyas.

Ahora llueve. Los que un día partieron
Los vemos regresar; los que regresan
Nos ven irnos partidos por el odio y el miedo.

Escrito en los muros el ritual de la tribu:
Los que miramos a veces vemos dioses,
Demonios o tan solo el ansia de la carne muerta.



CUMBRES VACIAS.

Hacia dónde iremos tú y yo?
La bruma esconde la eremita.
No, no. Una risa grotesca golpea los muros.

Varios sonidos escribieron lo que te duele.

Hacia dónde iremos tú y yo?
Mucho más lejos
El cuerpo se carga.

La Tierra, mis manos
Y tú cerca de la tumba
Lees un poema.



ROSTROS.

Cuál de todos los rostros
Vendrá por la calle
Arrastrándose?
Qué mirarán dentro de mí
Con sus ojos llenos de humo
Y una burla en sus bocas?
Hacia dónde luego
Seguirán su camino
Cuando haya muerto?
Qué se dirán
Más allá
En sus orgías de sarcasmos?
Y cómo harán creer
A todo el mundo
En su burla eterna?
De qué manera
Se harán oír
Arrastrándose por las calles?
Quién pintó
Esos rostros
En los bordes de mi piel?



RITUAL.

Retumban
En manos infinitas.
Es el ritual.
Los labios del sol
Besan las plumas del águila.
Nosotros danzamos.

(Alguien unta su cuerpo en azufre.)

Miles de cuerpos estallan en la nieve.
Cómo hallar el tatuaje de mi rostro?

La brisa levanta la ceniza.
Aúllo bajo la luna transparente.
Escudriño los llanos.
Desnudo doy mi cuerpo a lo que hay más allá del sol.
Al amanecer oculto los dolores.

Oí a mi padre.
Dentro de mí lo escuché.
Ellos, enloquecidos, contemplaban:
Mujeres, niños
Destrozados, sangrando
En silencio, quemando
El dolor de la carne herida.
Mi abuela bebió agua
Que reventó en sangre
Por su cuello.
Oí a mi padre.
Dentro de mí lo escuché.

Por los acantilados busco mi rostro:
Alguien lo arrancó de mi hueso.
Muchos dijeron que era demoniaco.
Yo humillé mi cabeza,
Removí el polvo –busco mi rostro-
(Escuché que la serpiente
era la montaña.
La montaña que escupe fuego)

Allí la señal, en los cielos.
Era evidente el fin;
La eternidad, ilusión;
La tierra, de otros.

Al tocar el agua del grifo,
Mi cuerpo desapareció.
No había leyenda,
Sólo huesos con inscripciones
Perdidas en la memoria.



EL LIMBO DE LOS LABIOS.

Cómo miramos sus rostros?
Tal vez como si fuese
Aquello que de reojo indagamos
Y nos da pavor?

Cómo miramos esos vientres
Rompiéndose en los hospitales
Mientras una niña triste
Nos involucra a su silla de ruedas?

Tal vez sea como el amor?
Tal vez sea como decir
‘te quiero’
mientras crece el aguijón
que difumina toda la familia?

Cómo miramos a esos niños
Que babean y escupen fuera del lugar
Que nosotros escupimos?

Cómo miramos sus voluntades
Que se apagan en nuestros brazos?
Tal vez como un gran dolor
Que crece estigmatizando al niño
Que juega en las calles?
Cómo miramos a esos niños
Tan pequeños que de pronto
Comienzan a vomitar sobre
Todas las bocas que dicen
‘salud y buenos días’?

Dime, dime tú, ¿cómo miramos
A esos pequeños que, alegres,
Se destrozan entre nosotros?



PARTO.

Un vientre abierto gélido en la camilla
Con aroma desesperado tal si nadie
Viera la destrucción allí:

La gruesa multitud blancamente loca
Se apodera de su ausencia.
Con sus manos sucias desparraman
Jeringas y gasas.
Los trajes manchados de sangre
No ven sino la muerte con burlas.

Y son muchos los vientres abiertos,
Pero único el que se congela.

Unico el que se muere gritando
Su dolor en medio de la turba
Loca que devana, zurce y se
Engolosina con un trozo de hamburguesa
En los cafés de la Morgue.



SECRETO PANICO.

Con sólo ver su ojo
El pánico parece un juego
Si uno quisiera atreverse
A dormir en sus aposentos.

No es la gruesa muerte la que
Se dedica a matar niños
Ni la intoxicada locura.

No es la ciudad la que ahoga
Sus moradores,
Menos la noche con sus miedos.

Hay algo más grande que espanta aún,
Algo que se mete bajo las camas
Y busca los mejores alimentos.

Hay algo más poderoso que la Muerte que mata,
Algo que no da tiempo a pensar
En otro día o un Apocalipsis inminente
Hay algo peor aún que la Muerte que mata
Y no son las tragedias ni las enfermedades,
Algo que tan sólo en íntimo secreto
Nos besa y se nutre de nuestros sueños.



ANGEL MORTAL

He descendido a la tierra
Al cuerpo abierto en la cama
Las tazas de café
Los zapatos húmedos

Las calles están con lluvia
Un sol frío rasguña mi rostro
La carne está cansada

He descendido a la tierra
Al espejo desnudo
A la cicatriz voraz del hambre
Del vacío



LA FRUTA DEL ASCO

Dónde está la mano que anilla
La sombra de su ansia?

Camina por los bulevares
Donde los huesos son la fe del asombro

Algo llega. Algo se huele
Como lo que trae el viento en su orgasmo

Tierra vacía de la tierra
Huyen las moscas en batallón hambriento

Vieja piel la del rito al pie del tótem
No hay nadie: nada más el aire
En torno al aire



BESO

Abriremos en las bocas el dulce de la timidez
Y cada labio abierto sentirá el goce
Del labio extendido

Una fugaz mirada atesorará
El frescor de la noche
En sus pupilas

Entonces, dentro de millones de años
Una boca besará una boca
Bajo el sol juvenil de la calle



BREVEDAD

Es la brevedad
Lo que me duele
La sangre fluyendo
Para ser otra sangre
La inmensa ternura
De una mano envolviendo
Mi rostro

El humo del cigarrillo
Perdiéndose en los
Rincones de la luz
El beso prohibido
Que me busca en la noche

La suavidad de un cuerpo
Que se muere en su deseo

Es la brevedad
La que me duele

El camino incierto
De la niña en su memoria



POR CIERTO

Cada día en que el sol se oculta
La lejana figura pierde su mirada:
La muerte viene en los llamados.
Ya no sabe quién trae del brazo.

Oculta, oculta, sonora extrema,
Sin la voluntad de siglos,
Olvidada, la leña ardiendo en su hombro,
Desmenuza, desmitifica los collados.

Ya de un mundo primitivo, los focos
Glorificados como una virgen enferma,
El anís de los labios prefigura lo inasible.

Por cierto, todos quisimos burlarnos,
Fotografiamos inscripciones crípticas,
Bebimos un café, amamos la repulsión misma.

EL HOMBRE SIN MISTERIO, Proyecto Antropía,Inscripción Nº 143.475, Santiago de Chile, Noviembre 2004, I.S.B.N. 956-299-423-6

El Circo

EL CIRCO I


1

Hay un circo
que abre sus fauces
y permite que la mar
se regodee en sus rincones.


2

Hay un circo
abierto con la boca reventada
almacenando cadáveres
para la otra función.

3

Hay un circo predilecto
adonde los dientes ulcerados
son el caldo de todos los días.

4

Hay un circo con ojos miopes
que pasa la lengua
sobre rostros embetunados
con buenos días y abrazos.

5

Hay un circo tristemente polvoriento
que huele a brasas
de sangre perpetua en los tuétanos
glamorosos de la piel neurótica.

6

Hay un circo minusválido
acechado por cuatro fieras
que interfieren en su elevación
como el agua bullendo desde una
cazuela infinita.

7

Hay un circo estrafalario
pero torpe, metido entre las piernas
oliendo el semen que de las axilas cae.

8

Hay un circo ausente
que con ojos bizcos atesora
la arruga prematura del rencor.

9

Hay un circo demasiado
retórico y ansioso de pan y vino
que en la noche oculta la
sonrisa de su desaliento.

10

Hay un circo que no se abre
ni tampoco permanece deshabitado
pero desea el pelo caído de
una muchacha entre sus piernas.

11

Hay un circo que se va y se queda
retozando sobre el césped como si
alguna vez hubiese
sostenido su razón podrida.

12

Hay un circo demacrado y deprimente
que hace el amor bajo las culpas
atrevido en su magnificencia
atribuida a su soledad y su
secreta manera de abrir
el camino en los ojos polvorientos
del deseo.



EL CIRCO II

1

Hay un circo en la sensación
de zonas abultadas
que busca su fuego
atrapado entre peces
inválidos.

2

Hay un circo tan magnífico
y amplio retozando en el
rostro cuyo ojo perfora
el labio de su embriaguez.

3

Hay un circo que no pervive
pero mira del nicho de
todos los hombres
cómo la mujer juega libre
en su lascivia.

4

Hay un circo atrevido
que gusta del deseo
y se dobla en su eternidad.

5

Hay un circo tan breve
que besa el orgasmo
y enloquece en el pubis del dolor.

6

Hay un circo duro como
una roca que admira
la potencia de su esclavitud.

7

Hay un circo que muerde
y chupa el jugo y mira
hasta acabar en la floración
del vino en la mesa.

8

Hay un circo tan exquisito
observando las piernas
extenuado en su propia
locura de no más besar
la gota tímida de la
imperdurabilidad.

9

Hay un circo que bebe
mientras le besan
su muerte en una copa
de champán.

10

Hay un circo que toca
la luna y describe
la pierna oculta
de la perpetuidad.

11

Hay un circo que grita
y se dobla y emite
gemidos y quiere
buscar y encuentra su placer.

12

Hay un circo que desaparece
y se oculta en la ciudad
con una niña levantando
el polvo de su memoria.

13

Hay un circo no consabido
pero puede amanecer
con su rostro
hundido en las cumbres
de ciudades perdidas.

14

Hay un circo que almacena
el semen
y el líquido que
irrumpe cuando
el abrazo es la
locura de la noche
vibrando entre
un cigarrillo
y un vaso de cerveza.



EL CIRCO III

1

Hay un circo que bebe
y bebe la muerte
en su orgasmo.

2

Hay un circo dolido
y extremo al que se le
ha enredado la playa
y solo ve
el carro de la muerte.

3

Hay un circo que dibuja
su pie en la arena
con el horizonte
plagado de lobos negros

4

Hay un circo que se
Muere, pero se levanta
Ardido como un sol
Erecto en las piernas
De la humanidad.

5

Hay un circo que compra
Y vende carros botados
En las aceras de la urbe.

6

Hay un circo que ama
y está muerto en el
amor que ama
cuya voluntad es
la entropía y el asombro.

7

Hay un circo con rostros
perpetuos gritando:
“¡Es aquí la fortuna
del deseo!”.

8

Hay un circo que extiende
su manta, pero no puede
conocer el amor.

9

Hay un circo que se muere
y propician sobre él
una fiesta.

10

Hay un circo de hermanos
que no encuentran su voz
sino la voz de su
madre en una tarjeta
navideña.

11

Hay un circo para todos
abierto y libre
pero que nadie
encuentra.

12

Ese circo es
el ombligo del deseo
enloqueciéndose en el
deseo.

13

Ese circo es el trapo
sucio dentro
de la casa.

14

Ese circo es el
pecho de la amante
creciendo en su locura.

15

Ese circo es
la imponderable manera
cómo se mete
el cuerpo en el
cuerpo del otro.

16

Ese circo es
la perfecta desnudez
llenándose de aromas.

17

Ese circo es llegar
al beso grafiteando
estas letras con su boca
en mí.

1999

EL HOMBRE SIN MISTERIO, Proyecto Antropía, Santiago de Chile, noviembre 2004

NOTAS ARREBATADAS

 Lo sé, es una idiotez, pero no puedo vivir un segundo sin amanecer escuchando a Beethoven aunque paso gran parte del día sin prender una ra...