miércoles, junio 30, 2010

LA FLOJERA

Lo consumía la flojera por todos los flancos. Tirado sobre la cama viendo televisión le daba flojera hasta cambiar de canal, tomar el control remoto, apuntar y disparar. Una flojera supina. Una flojera que le sobresalía por los pelos, las axilas, la ropa interior, la saliba. Una flojera que incluso impedía que La Muerte se le acercara, porque le daba demasiado trabajo enfermarse, ni los virus más atroces lo atacaban. Tal era su flojera que ni siquiera el sexo lo movilizaba a la pasión del coito y la eyaculación. Flojo como él, nadie en el mundo. Era tanta la flojedad que se pasaba los días pensando ahora sí, ahora lo hago, ahora sí, ahora me levanto. A tal punto llegó que cuando fueron a buscar su desastrozo esqueleto sólo hallaron los bomberos ceniza sobre ceniza, una lejía inútil hasta para despellejar maíz. Hasta tal punto llegaba su flojera que ni siquiera el último de los átomos que componían su estructura se plegaba a otro, por flojera a formar moléculas. en consecuencia, era tal su flojera que jamás había nacido un ser así tan inútil y flojo.

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